Luis Oporto Ordóñez * /

A tiempo de recordar los seis meses de su sensible fallecimiento, traemos a la memoria la impactante trayectoria de Édgar ‘Huracán’ Ramírez Santiesteban. Nació en Potosí, el 28 de octubre de 1947. Falleció en La Paz el 31 de enero de 2021. Fue notable autodidacta, dirigente sindical minero, político, teórico marxista, orador eximio, polemista y archivista paradigmático.

Estudió hasta el quinto curso de primaria en la Escuela Fiscal Alonso de Ibáñez, de Potosí (1952-1960). Trabajó como sastre (1960) y peón de interior mina en la Empresa Minera Unificada del Cerro de Potosí (7 de junio de 1969).

SASTRE, PEÓN Y PERFORISTA

Fue peón de interior mina (1967), pasó al de carrero de interior mina (1973) y perforista (1974-1985). El régimen neoliberal, lo envió como sereno a la inexistente Empresa Minera Mutún (1998), como una forma de doblegar su resistencia. Contrajo enfermedad hepática crónica y fue evacuado luego de la intervención de organizaciones defensoras de los derechos humanos. El régimen se ensañó con él, transfiriéndole con el ítem de “Barredor”, luego como Secretario a la Agencia de la Comibol en Tupiza (1999), transferido como “Estibador” de Almacenes Generales de la Comibol en Oruro y luego a los Almacenes en la ciudad de El Alto (2000). Allí, una vez creado el Sistema de Archivo de la Comibol, asumió la Jefatura (2003) y la Dirección (2016-2021).

DIRIGENTE DE LA FSTMB Y LA COB

Fue secretario Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (1996). Apoyó los esfuerzos de reactivación de las minas, siendo designado por la Fstmb, miembro de la Comisión Codificadora del Código de Minería (1986-1987) y en la organización del Programa de Abastecimiento Minero, en forma de una pulpería sindical, para paliar el desabastecimiento de víveres a causa del cierre de pulperías en las minas nacionalizadas (1988).

Édgar ‘Huracán’ Ramírez Santiesteban (1946-2021).

Asumió la función de coordinador del Equipo Técnico de la Fstmb para la elaboración del Proyecto de Rehabilitación de la Comibol (1991), con el que viajó, junto a Víctor López Arias, en busca de financiamiento para rehabilitar las minas de la Comibol, a Bélgica, Holanda, Francia, Italia, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania e Inglaterra.

Se entrevistó con Yasser Arafat y los ministros de Finanzas y del Trabajo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Túnez (1991). Renunció a la Secretaría General de la Fstmb (1995) y a la COB a fines de 1997, para reincorporarse a sus bases.

TRAYECTORIA POLÍTICA

Fue militante (1960) y dirigente nacional de la Juventud Comunista de Bolivia (1966) y luego promovido al Partido Comunista de Bolivia. Fue responsable del comité regional de Potosí, miembro del comité central y de la comisión política del partido. Fue expulsado el 9 de noviembre de 1982 por sus diferencias políticas en cuanto a la forma de conducción de la Unidad Democrática y Popular (UDP), que aceptó gobernar sobre la base del Parlamento de 1980. Fue electo diputado por Potosí, pero se rehusó a integrar la Cámara de Diputados.

Su trabajo político motivó su detención y despido de su fuente laboral durante el régimen del René Barrientos, el 30 de abril de 1967, siendo retirado y apresado, beneficiándose con la amnistía de enero de 1969. Fue detenido durante la dictadura de Hugo Banzer (1971), fue desterrado a Chile a la isla Dalcahue, al sur de ese país, donde logró sobrevivir en completo abandono, pescando sus alimentos (1976). La Cruz Roja Internacional y Acnur lograron gestionar su exilio en Ámsterdam, Holanda (1977), siendo uno de los sobrevivientes del “Plan Cóndor”.

Después del golpe de Estado de Luis García Meza (1980) permaneció en la clandestinidad junto a otros siete dirigentes, con la misión de dirigir a la federación de mineros clandestina, viviendo a salto de mata, escondido por sus compañeros, cambiando de casa de forma periódica, evadiendo al servicio secreto que fue en su caza. Su entrenamiento en contrainteligencia en Moscú le sirvió en esa coyuntura. Su actividad política fue intensa, siempre en el ojo de la tormenta.

Fue reacio a pedir indulgencia a las dictaduras. Afirmaba: “Nunca me sentí víctima de violencia política, porque siempre fui conspirador contra las dictaduras”, por lo que no presentó su solicitud para el resarcimiento económico que fija la Ley de 11 de marzo de 2004. “Sólo cumplía con mi deber, mi obligación con las bases que me eligieron”, sostenía. Por esa misma razón no se acogió, en 1987, a los beneficios extralegales del nefasto bono extralegal del “tres por uno”, con los que el gobierno neoliberal de Víctor Paz Estensoro cooptó a la dirigencia sindical y liquidó al movimiento obrero minero revolucionario de Bolivia.

“DE LA BASURA A LA MEMORIA DEL MUNDO”

Cuando se produjo el golpe de Estado de 1980, el gobierno dictatorial ordenó la destrucción del edificio de la Federación de Mineros, bastión del sindicalismo revolucionario donde el artista de la revolución, Miguel Alandia Pantoja, pintó tres murales y seis cenefas en 1958.

Ramírez gestionó su salvamento, desde la clandestinidad en La Paz, a través de Víctor López planteó ante la oficina de la Unesco en Lima (Perú) la necesidad de su rescate, aprovechando la circunstancia que Sergio Alandia, hijo del pintor de la revolución, era funcionario de Naciones Unidas (1980-1981).

Su faceta archivística ha sido paradigmática, sorprendente, aleccionadora y descollante. En 1980, ante el asalto a la sede de la Fstmb, la dirigencia minera autorizó que su Archivo fuera trasladado a Francia para su microfilmación, con el compromiso de devolverlos cuando la situación política se normalizara. Los archivos fueron microfilmados, pero los documentos nunca retornaron al país.

Ante esta situación, propuso la creación del Sistema de Documentación e Información Sindical (Sidis), repositorio oficial de la Fstmb, proyecto con el que logró reconstruir el Archivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, labor que contó con el apoyo técnico de la Carrera de Historia.

Más tarde, durante su destierro en Tupiza, protagonizó en solitario el rescate del Archivo de la Compañía Aramayo Franke y escasa documentación de la Comibol que sobrevivió a la incineración instruida por un administrador venal, en la oficina de esa empresa en Tupiza (1998).

Es autor del Proyecto de Organización del Museo y Archivo de la Guerra del Chaco, para la Federación de Beneméritos de la Guerra del Chaco y la Alcaldía Municipal de Tupiza (1999). La mayor proeza de este archivista empírico, fue la titánica labor de salvamento de la documentación histórica de los Barones del Estaño y la Comibol, que fue la base para la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional mediante el DS 27490 de 14 de mayo de 2004.

Gracias a ese decreto mandó a construir los modernos edificios de Archivo en El Alto, Oruro y Potosí, y restauró las Casas Gerencia de la Compañía Huanchaca, en Pulacayo, y la Casa Gerencia de la Patiño Mines en Catavi, instaurando el Sistema de Archivo de la Comibol. Levantó, junto a la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso, con apoyo de España, el Censo de Archivos Mineros, procediendo luego a su rescate.

Recibió a las Brigadas Internacionalistas de Apoyo a las Bibliotecas y Archivos de Bolivia que trabajaron en conservación preventiva junto a sus colegas de Bolivia, en la inmensa masa documental que suma 40 kilómetros lineales. Muchos de aquellos documentos fueron propuestos a la Memoria del Mundo de la Unesco, escribiendo la célebre frase: “De la basura a la Memoria del Mundo”.

Archivo de la Comisión de la Verdad

El 21 de agosto de 2017, en las postrimerías del Gobierno de Evo Morales fue designado como Presidente Alterno de la Comisión de la Verdad, establecido por Ley 879 de 23 diciembre de 2016, cargo honorífico por el cual no percibió ningún emolumento, condición que puso para asumir esa responsabilidad. La Comisión fue integrada por la ex ministra de Salud Nila Heredia, presidenta; Eusebio Gironda; Isabel Viscarra y Teodoro Barrientos.

El 9 de diciembre de 2019, en pleno gobierno de facto, entregó el Archivo de la Comisión de la Verdad a la senadora Eva Copa, presidenta del Senado, quien afirmó que “hoy es un día importante pues [se] recibe una documentación cuyo valor histórico es excepcional, se trata de los expedientes sobre los crímenes suscitados durante las dictaduras de 1964 a 1982 en Bolivia” y miles de testimonios, archivos y documentos recogidos por la Comisión de la Verdad, que se resguardan en la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

(*) Luis Oporto Ordóñez es historiador (UMSA) y presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.