Marco Antezana /

Muchas veces se ha aseverado que Bolivia es un pueblo que no tiene memoria histórica, porque olvida importantísimos hechos del pasado, en consecuencia, es proclive a cometer los mismos errores que llevaron al fracaso grandes proyectos nacionales.

La Guerra del Chaco fue uno de esos hitos de la Historia boliviana en su etapa republicana. No deseo abundar acerca de lo ocurrido en el frente de Guerra, debido a que existe sobrada literatura de referencia.

Lo que sí deseo exponer en este espacio es el legado de aquel conflicto bélico, cercano a cumplir el siglo de acaecido. La Asociación Cívico Militar “Tres Pasos al Frente” fue creada el día 4 de mayo del año 1964 por los militares sobrevivientes y los familiares de aquellos héroes que no regresaron. Durante casi 60 años se ha dedicado de manera consecuente e institucional a mantener viva la memoria histórica de aquella conflagración, enfrentando en estas décadas embates de toda clase: desfalcos de su modestísima economía, falsedades ideológicas y materiales, un allanamiento a su sede. Por otra parte, las pocas personas que pusieron el hombro a esta institución la convirtieron en una entidad parte de la historia nacional.

La actual presidenta de la Asociación: Bertha Alarcón de Guillen, es una de esas personas que durante 30 años ha trabajado para que la Asociación Cívico Militar “Tres Pasos al Frente” perdure en presencia y acción, no solo honrando la memoria de aquellos 162 caballeros cadetes que dieron “tres pasos al frente” en defensa de la patria, sino, recordando a los 52.000 soldados bolivianos que dejaron sus vidas en el infernal Chaco.

Desde que Alarcón de Guillen asumió la presidencia de la indicada Asociación en el mes de agosto del año 2016, ha tenido que soportar ataques de personas que —por extraño que pueda parecer— están vinculadas a la gran familia militar, quiénes manifestando conductas verdaderamente dictatoriales, gratuitamente han emprendido ataques contra la Asociación Cívico Militar “Tres Pasos al Frente”.

Lo que no debemos permitir como sociedad boliviana es que estos grupillos logren sus oscuros fines, atropellando discrecionalmente la ley, borrando nuestra memoria histórica y atacando nuestro patrimonio cultural como si se tratara de un botín o un trofeo. Toda persona, así como toda institución que valora el pasado como escuela para el futuro, compartirá la defensa de instituciones como la descrita, en mérito a cuya existencia somos capaces de conocer y valorar la gesta del Chaco que reconfiguró por completo el mapa demográfico e ideológico de Bolivia. 

Fue el 14 de junio del año 1935 que se logró el “Cese de Hostilidades”, que conduciría a la firma de la “Paz Definitiva”. Este hecho, más allá de los cuestionamientos a la estrategia militar del ejército boliviano o a la siempre ambigua diplomacia de ocasionales conveniencias, en la oportunidad en manos del argentino Carlos Saavedra Lamas y sus ambiciones personales, significó detener una guerra que para Bolivia se había tornado cuesta arriba.

Lo cierto es que desde entonces, año tras año, recordamos a los valientes héroes (militares de carrera y tropa) que defendieron nuestro territorio de los intereses económicos de terceros, vieja historia que se había dado en la invasión chilena hacia nuestra patria en 1879, y que bajo otras modalidades neocoloniales se repetiría durante todo el siglo XX para saquear nuestros recursos naturales.

No podemos negar la enseñanza que nos legó la Guerra del Chaco, y menos podemos renunciar a informar a las generaciones jóvenes de aquel nuevo país que se gestó en las trincheras de aquel infernal territorio. Por lo señalado, beneméritas instituciones como la Asociación “Tres Pasos al Frente”, merecen nuestro respeto y admiración por ese trabajo dedicado y gratuito en favor de la memoria histórica de Bolivia.