El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que su país "se ha impuesto" en la batalla contra el coronavirus. (Foto: DW)

El presidente estadounidense habla de un «enorme progreso» mientras se ve atacado por la prensa y el expresidente Obama, que tildó de «desastre caótico» su gestión de la crisis.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que su país «se ha impuesto» en la batalla contra el coronavirus y que los números de afectados están bajando, a pesar de que existe un brote en la Casa Blanca y que la cifras superan las 80.000 muertes y 1,3 millones de contagios.

En una rueda de prensa destinada a subrayar los avances en la producción y distribución de pruebas de coronavirus en Estados Unidos, Trump aseguró que su país ha «salvado cientos de miles de vidas» en la lucha contra la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. 

El mandatario dijo también que evalúa limitar su contacto con el vicepresidente Mike Pence, pese a que éste dio negativo en las pruebas del nuevo coronavirus.

Trump sugirió que Pence estaba en cuarentena después de que se supiera el viernes que su secretaria de prensa había dado positivo de COVID-19, aunque el mandatario no lo dijo directamente.

«Durante este período de cuarentena, probablemente hablaremos», dijo y agregó: «No lo he visto desde entonces». 

Mientras el presidente impulsa la reactivación de la economía golpeada por la pandemia del coronavirus, la propia Casa Blanca lucha contra un brote en su interior. En los últimos días, dos miembros del personal de la Casa Blanca dieron positivo.

Asesores toman precauciones 

Los contagios en el entorno cercado del presidente provocaron que Pence dirigiera este lunes una reunión desde una sala aislada, mientras que tres figuras clave para la respuesta sanitaria ante el virus se han visto obligadas a tomar precauciones durante las próximas dos semanas.

Dos de ellos están en aislamiento estricto -Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), y Stephen Hahn, jefe de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)-, mientras que el principal epidemiólogo del Gobierno, Anthony Fauci, trabaja desde casa en una cuarentena «parcial». Esos sucesos han atraído aún más vigilancia a las medidas de seguridad de la Casa Blanca, que paradójicamente está intentando convencer a los estadounidenses de que es seguro volver a trabajar.

Hoy mismo, también, horas antes de una conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca, Trump no hizo referencia al tema, ansioso por proyectar a toda costa, e irresponsablemente según sus detractores, la imagen de un país que superó la COVID-19 y reinicia sus actividades.

«Las cifras del coronavirus están MUCHO mejores, bajando en casi en todas partes. ¡Se ha hecho un enorme progreso!», tuiteó Trump, entre dos ataques contra los medios de comunicación «enemigos del pueblo», y contra su predecesor, el demócrata Barack Obama, quien según el mandatario está en el corazón de un rotundo «Obamagate» del que no ha dado ningún elemento tangible.