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AFP/Ucrania – Edición impresa

Las autoridades ucranianas y los separatistas prorrusos del este de Ucrania intercambiaron ayer 200 prisioneros, entre ellos un brasileño que luchó en las filas rebeldes, una operación que representa una desescalada en el único conflicto armado activo de Europa.

“Las liberaciones recíprocas han terminado”, indicó a las 16.00 hora local la presidencia ucraniana en Facebook, y precisó que 76 personas regresaban al país, 12 militares y 64 civiles, incluidos dos periodistas colaboradores del servicio ucraniano de la radio estadounidense RFE/RL, Stanislav Aseiev y Oleg Galaziuk, detenidos hace dos años.

Cuatro prisioneros liberados a petición de Kiev decidieron quedarse en la zona separatista para estar “con sus familias”.

Por su parte, los separatistas prorrusos de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk dijeron a las agencias de prensa rusas que recibieron respectivamente 61 y 63 personas, entre ellos ciudadanos rusos y un brasileño que combatió en las filas rebeldes.

Según las autoridades ucranianas, 14 personas que quedaron en libertad a petición de los rebeldes decidieron quedarse en territorio bajo control de Kiev.

Tanto el presidente ruso, Vladímir Putin, como la canciller alemana, Angela Merkel —que auspició las conversaciones de paz celebradas en Francia a principios de diciembre—, celebraron lo “positivo” del intercambio, según el Kremlin. De acuerdo con Berlín, Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron, también artífice del acercamiento, habrían celebrado este “gesto humanitario” que servirá para “restablecer la confianza” entre las partes. La Embajada de Estados Unidos en Ucrania dio la bienvenida al intercambio en su Twitter, en el que señaló que reconoce que “la continua agresión de Rusia enfrenta al liderazgo de Ucrania con opciones difíciles”.

El dirigente de los rebeldes de Lugansk, Leonid Passechnik, celebró “una nueva victoria” en un tuit. Los últimos liberados por los prorrusos descendieron del autocar al grito de “¡Gloria a Ucrania!”, según periodistas de la AFP en el lugar.

Indignación en Ucrania

La operación comenzó a mediodía en las inmediaciones del puesto de control de Maiorske, en la parte controlada por Kiev de la región de Donetsk, cerca de la línea de frente.

El intercambio duró unas cinco horas debido a los procesos de verificación de identidad.

Soldados ucranianos y combatientes separatistas armados fueron desplegados en los alrededores. Ambulancias, la Cruz Roja y observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también estaban presentes.

Los primeros prisioneros, la mayoría de ellos hombres, aunque también había algunas mujeres, descendieron con sus enseres de un autobús.

“Estoy contenta, ¡es el día que esperábamos desde hace mucho tiempo!”, exclamó Viktoria, una ucraniana de 24 años, que precisó que había pasado tres años detenida. Los separatistas la habían condenado a 12 años de cárcel por “alta traición”, señaló. “Aún me cuesta creerlo”, declaró su compañero de detención Volodimir Danilchenko, de 36 años.

El canje generó controversia, pues las autoridades ucranianas también aceptaron liberar a expolicías detenidos por su supuesta implicación en la sangrienta represión de las manifestaciones de la plaza Maidán de 2014 o a tres hombres que cometieron un mortífero atentado en Kharkiv, en febrero de 2015.

Este levantamiento, que causó un centenar de muertos, tuvo lugar antes del inicio de la guerra en el este de Ucrania.

Volodimir Golodniuk, cuyo hijo de 19 años murió en el levantamiento, denunció en Facebook una “humillación”.

En septiembre, Kiev y Moscú ya intercambiaron 70 detenidos, entre ellos el cineasta ucraniano Oleg Sentsov.

Igualmente, los dos bandos retrocedieron en tres puntos de la línea de frente, y deben producirse otras retiradas de este tipo antes de finales de marzo. Moscú también devolvió a Kiev navíos de guerra que había aprehendido.

La guerra en el este de Ucrania, último conflicto armado activo en Europa, causó más de 13 mil muertos desde que estallara en 2014, unas semanas después de que Rusia se anexionara la península de Crimea.