• Romina Montoya

Fueron momentos espantosos los que pasó Florentina Pérez, esposa de Teodoro Mamani, dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) en 2019. Vio el saqueo y destrucción de su casa, la hicieron dar una vuelta de rodillas la plaza principal de Potosí, junto a su hija de 23 años, mientras ambas eran golpeadas.

“Me han hecho llegar a la plaza desde la esquina de la Alcaldía hasta la Catedral, de rodillas me han hecho ir. Mi hija estaba conmigo, ella no me soltaba de la mano y yo tampoco. ‘Que sufran de rodillas’, nos decían. Nos empujaban y golpeaban con palos en mi espalda, luego de la Catedral me volvieron a llevar a la plaza y tenía que estar parada”, señaló.

Antes de sufrir esta agresión, grupos violentos del Comité Cívico de Marco Antonio Pumari se trasladaron hasta su vivienda luego de identificarla como esposa del dirigente campesino, intentaron ingresar por la fuerza. Al no conseguir su objetivo lanzaron dinamita, luego no le quedó más que ser testigo del saqueo y quema de su casa.

Luego, la turba de personas, muchas de ellas en estado de ebriedad, la secuestraron junto a su hija de 23 años, llevándolas de un lado y otro mientras las golpeaban, les tiraban de los cabellos y les pedían que griten que Evo renuncie.

Personas que salían en su defensa eran calificadas de masistas. Fue tanto el odio y rencor que tenían hacia Florentina y su hija que hasta incluso querían quemarlas vivas.