El alcalde de Huara (Chile), José Andrés Bartolo Vinaya. (Foto: docplayer.es)

Roberto Medina / Bolivia digital

Con evidente emoción y con un “hasta pronto, hermanos, Dios los bendiga”, José Andrés Bartolo Vinaya, el alcalde de la comuna chilena de Huara, despidió hoy, sábado, al último de los 480 ciudadanos bolivianos que durante 10 días estuvieron alojados en su municipio.

En unos 13 autobuses, el grupo llegó hasta el paso de frontera Colchane (Chile) y Pisiga (Oruro) a eso de las 10.40, tras recorrer los 170 kilómetros que separan ese punto de la frontera de la comuna de Huara. Los compatriotas repatriados ahora deberán permanecer en un campamento durante 14 días, en cumplimiento de disposiciones sanitarias del país.

El burgomaestre relató a las televisoras bolivianas que en todo momento acompañó a la caravana de connacionales desde territorio chileno hasta la frontera común y que se aseguró de que pase hasta el último ciudadano.

El grupo de bolivianos comenzó a llegar de a poco a Huara el viernes 27 de marzo como parte de su viaje de retorno en Bolivia, toda vez que en Chile se quedaron sin trabajo y decidieron volver a Bolivia para combatir junto con sus seres queridos la pandemia del coronavirus.

“Cuando llegaron a Huara se vieron en problemas porque, por un decreto de la Presidenta de su país (Jeanine Áñez), no se les permitía el paso, así que nosotros los atendimos mientras se solucionaba ese problema. Les brindamos comida, agua, baños, carpas y abrigos mientras estaban en territorio chileno. Luego de unos días, gracias a Dios, ellos pudieron entrar a su país”, manifestó.

El arribo

Desde muy temprano, los buses con los compatriotas partieron desde Huara en caravanas parcializadas y con escolta militar chilena.

A las 10.48 arribaron los tres primeros buses a Pisiga, donde los esperaba personal de salud, militar, policial y algunas autoridades de Oruro.

Uno a uno los bolivianos bajaron de los buses con sus maletas, mochilas, bultos e incluso bolsas de mercado en la que tenían sus objetos personales y subieron a minibuses y vagonetas dispuestos por la Gobernación orureña, que los trasladaron hasta dependencias de la Aduana, donde fue instalado el campamento Tata Santiago.

Todos los compatriotas, entre varones, mujeres, niños, adultos mayores, adolescentes y mujeres embarazadas, cumplieron con todas las disposiciones de bioseguridad, desinfección y, luego de proporcionar sus datos personales y la ciudad donde se trasladarán una vez que termine la cuarentena, fueron remitidos a las carpas correspondientes, en las que el personal de salud les realizará controles constantes durante la cuarentena.

“Por fin estoy en mi tierra, doy gracias a Dios y a las autoridades de Gobierno que posibilitaron nuestro retorno”, dijo una de las mujeres.

“Haremos caso a todo lo que nos digan las autoridades de salud y luego de esta cuarentena podremos volver a reunirnos con nuestros familiares”, aseguró otro de los connacionales.

Las autoridades de Oruro recibieron al grupo de bolivianos y, luego de darles la bienvenida, les pidieron cumplir de manera estricta con todos los protocolos, puesto que en este departamento se cumple a cabalidad con lo dispuesto. Es así que en más de dos semanas no se registraron más casos positivos de los ocho existentes, es más, ya hay una persona recuperada.

“Es muy triste cómo están llegando, pero con cariño recibimos a los compatriotas. Hay muchos niños, mujeres embarazadas y adultos mayores, pero por fin están en su tierra. Solo les pedimos que cumplan con la cuarentena, como lo hace todo Oruro. Los ambientes son adecuados para que estén tranquilos estos días”, manifestó Zenón Pizarro, el gobernador de la tierra de Sebastián Pagador.

Al respecto, Eddy Bacarreza, secretario general de la Gobernación, dijo que está operativizado el protocolo de atención, que será minucioso, además de que está garantizada la alimentación y el tratamiento médico en caso de que se requiera.

Aproximadamente a las 14.15 terminó de ingresar el último boliviano a territorio nacional, con evidente emoción debido a que luego de la cuarentena podrá reunirse con su familia.

Misión cumplida

Luego de hacer una vigilancia y control minucioso de ingreso de los bolivianos, el personal militar desplegado al campamento cerró las puertas e inició el patrullaje interno y perimetral, que durará dos semanas.

“Nos vamos con la misión cumplida, ya está todo el campamento y la primera impresión que tenemos es que todos ellos están contentos por lo visto en las carpas, están de acuerdo con las instalaciones. Como Fuerzas Armadas cumplimos con el deber. Nos quedamos con la seguridad interior y perimetral y se quedará el Viceministerio de Defensa Civil dos días más para garantizar que todo esté bien”, afirmó el ministro de Defensa, Luis Fernando López.

Agregó que a partir de la fecha no entrarán más bolivianos al país, puesto que se debe velar por la salud de los más de 11 millones de habitantes.

“Fue un trabajo conjunto de los dos países lo que permitió el retorno de los hermanos bolivianos, ahora se cierra la frontera y que se queden tranquilos, ya que en lo que necesiten les ayudaremos”, afirmó el alcalde Bartolo mientras se cerraban de a poco las rejas del complejo fronterizo Colchane-Pisiga.

Reacciones

El éxito del operativo fue ponderado por algunas autoridades de Gobierno. La canciller Karen Longaric expresó en su cuenta de Twitter su satisfacción por el retorno.

“Me siento feliz. Después de una ardua gestión, cerca de 480 compatriotas están retornando a casa. Cumplirán en Pisiga una estricta cuarentena con rigurosos protocolos de bioseguridad. Unidos vamos a superar esta crisis. ¡Viva Bolivia unida!”, publicó.