Masiva, multitudinaria, histórica, son algunas de las palabras que describen la concentración en la plaza San Francisco, donde las organizaciones sociales, nuevamente, dieron un mensaje claro: están unidas y dispuestas a luchar por la democracia del país, en contra de aquellos grupos que tratan de atribuirse voces que no les corresponden.

Fueron siete días de intensa caminata desde aquel jueves en el que miles de bolivianos partieron de Caracollo, Oruro, para llegar a la sede de gobierno. Partieron con el objetivo de ser escuchados, pese al intento de algunos medios de comunicación que trataron de minimizar esta movilización.

“Todas las organizaciones sociales vamos a defender la democracia y el voto popular que nosotros hemos depositado y hemos confiado en nuestro hermano presidente Luis Arce Catacora y nuestro hermano vicepresidente David Choquehuanca. Como cocaleros y otras organizaciones sociales vamos a defender con todo a nuestro binomio que ha sido electo por nuestros hermanos bolivianos”, dijo el presidente de la Asociación Regional de Productores de la Hoja de Coca de Conzata, provincia Larecaja de La Paz, Richard Huacani, uno de los muchos representantes sociales que participaron en la marcha.

«La democracia es el poder de las mayorías y aquí, en esta plaza, está la mayoría, hermanas y hermanos. ¡Somos mayoría!», dijo el presidente Luis Arce, quien mostró sin temor alguno su emoción al ver a tantas personas unidas por un mismo propósito: hacer respetar la victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS), que es el partido ganador de las elecciones de octubre de 2020 con más del 55,1% de los votos.

Los recientes paros cívicos de la derecha obligaron a la gente a dejar de trabajar, movilizaron grupos violentos para amedrentar a los que no compartían su medida y amplificaron su real movilización con sus plataformas mediáticas.

A la par, autoridades como el Alcalde de La Paz trataron de atemorizar a los paceños afirmando que los marchistas llegaban para generar un ámbito de violencia, pero ahora los pobladores pueden sentirse tranquilos, pues resultó que esta movilización sí era pacífica, a diferencia de otras que fueron respaldadas por grupos paramilitares como la Unión Juvenil Cruceñista o la Resistencia Juvenil Cochala. 

Éste es un recordatorio pacífico pero firme de que la democracia es la que define el rumbo y la visión de país, de que el voto del pueblo determina las políticas de Estado, ésta es una manera de decirle a la derecha, a la oposición, a las agrupaciones o plataformas de dudosa legitimidad, a los grupos irregulares, que si quieren imponer sus ideologías y políticas antes deben ganar las elecciones de manera limpia y legítima.

Más de un millón de indígenas, campesinos, profesionales, trabajadores, vecinos y otros sectores, agrupados en movimientos y organizaciones sociales, dejaron en claro el mensaje: Luis Arce Catacora, David Choquehuanca y el Proceso de Cambio tienen quien los cuide, nada más ni nada menos que el propio pueblo boliviano.

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