Treinta y seis días mantuvieron secuestrado al pueblo cruceño demandando algo que ya estaba definido un día antes del inicio del paro/bloqueo cívico; es decir, por donde se lo vea fue un paro insulso, en el que nadie ganó absolutamente nada, donde todos perdimos por el empecinamiento de unos cuantos dirigentes.

El Gobierno nacional confirmó el 21 de octubre, luego de la última mesa técnica en Trinidad, que el Censo se realizaría en marzo de 2024 y que los resultados de éste serían entregados en septiembre del mismo año, lo cual también significaba que la nueva distribución de recursos a las regiones se haría en la misma fecha.

Si en ese momento la dirigencia cruceña hubiese tomado conciencia de lo que podría significar para el pueblo paralizar actividades de manera indefinida y hubiese pensado en qué era lo que realmente podía lograr con medidas de presión, seguramente se hubiesen evitado no solo las lágrimas y el dolor de varias familias cruceñas que perdieron a sus seres queridos víctimas de la violencia desatada por los grupos de choque del civismo cruceño, sino también millonarias pérdidas económicas.

La dirigencia cívica de Santa Cruz, Calvo y Cuéllar, los únicos que al final de la jornada dieron la cara, con un instigador y financiador, apóstol del odio y violencia, desaparecido, pero que sigue soliviantando a determinados grupos a los que se les acabó el negocio de la extorsión en las rotondas para que sigan violentando a los ciudadanos cruceños, se ha declarado ganadora con este conflicto. Resulta muy difícil comprender en qué se consideran ganadores, si la fecha del Censo y algunos aspectos de la ley que se tramita en el Legislativo no son nada más que la reiteración de lo ya establecido por el Gobierno antes de que se inicie el paro.

El supuesto liderazgo cívico si tenía alguna representatividad real, más allá de su sede, de sus fraternidades o de las cooperativas de servicios, la ha perdido; el atentado a la economía, a la paz, a la salud mental de todo un pueblo necesariamente le va a pasar una fuerte factura y va a ser muy difícil que pretendan intentar una nueva aventura en el corto plazo, como además es presumible el surgimiento de nuevos liderazgos regionales, no necesariamente que respondan a líneas conservadoras como hasta ahora.

La gente ha perdido y mucho, la dirigencia cívica está derrotada, los liderazgos políticos regionales han demostrado una excepcional mediocridad e incapacidad para canalizar las demandas de sus mandantes, los productores, comerciantes, transportistas, el departamento de Santa Cruz, el país, todos, absolutamente todos, a la hora del balance, solo pueden anotarse pérdidas.

Los falsos triunfalismos, y las solapadas advertencias cívicas al Gobierno, no son nada más que formas de querer salir del entuerto en el que ellos mismos se han metido y del que seguramente pensaron obtener muchos réditos, especialmente para sus aspiraciones personales,

Por donde se lo vea, el paro/bloqueo ha sido un fracaso, una derrota estrepitosa para sus promotores, pero también ha servido para que empiece a despertar el verdadero pueblo cruceño, aquel que habita más allá del Cuarto Anillo y en todas y cada una de las provincias, aquellos cruceños invisibilizados por una élite racista y discriminadora que siempre se ha creído no solo dueña de esta tierra, sino también patrona de los cruceños.