Sus familiares están en el hospital y piden ayuda para salvar su vida. (Foto: Captura Unitel)

• Roberto Medina Buezo /

Los relatos desgarradores en hojas de cuaderno son una prueba más, al margen de las lesiones en su cuerpo, del calvario que sufrió Viviana Mallque (28) desde 2018 a manos de su esposo.

Cuando se empezaba a recuperar luego de cada maltrato, abuso, golpiza y agresión física o verbal, la mujer, quien ahora lucha por su vida desde la cama de un hospital, encontraba el momento para desahogarse de todo su sufrimiento, tal vez con la esperanza de que termine su pesadilla.

Pese a los malos tratos y los abusos, una y otra vez perdonó a su compañero, por sus hijos —como ella decía—, para que crezcan al lado de sus padres, aunque no tenían ni idea de lo que su mamá sufría día tras día.

En la soledad de su habitación, en la calle o encerrada por unos minutos en el baño, Viviana escribió sobre la constante violencia en la que vivía y entregó las páginas a su tía para que la sociedad conozca su historia, en caso de que algo le pase, lo presentía.

LOS MALTRATOS

‘Los maltratos de mi marido’ es el título de la carta en la que Viviana cuenta con detalle todas las agresiones que sufría sin que nadie pueda ayudarla, pese a que pidió colaboración a sus cuñados y a su tío.

Cuando Rubén se fue a Argentina, Viviana se dedicó al comercio para mantener a su hijo y se enteró que estaba embarazada; sin embargo, su marido, lejos de alegrarse, le dijo que era de otro hombre

“Me di cuenta de que estaba esperando otro hijo. Rubén ya estaba en Argentina, él me llamó, yo no podía ocultarle, le conté que estaba mal y se enojó parece, cuando le llamaba no me contestó. Después de un mes me contesta (… y me preguntó) para quién estoy embarazada”, detalló.

Después del nacimiento de su hija, Rubén no quiso hacerse cargo de la niña porque estaba convencido que no era suya.

“Tampoco tengo un documento de lo que me prometió (reconocer a los hijos), un día mi tío Genaro vino a mi casa y le dijo: Rubén vamos a sacar certificado —de mí tampoco tiene— (…) pero el Rubén le respondió: No es mi hija, que saque su papá”, escribió.

En una ocasión, Viviana rompió la botella de la colonia que usaba Rubén, y ese accidente fue el detonante para otra agresión.

“Me preguntó ¿por qué estás oliendo fuerte?, él buscó su perfume y le dije: el perfume está roto. Él se ha enojado y en la cama me ha golpeado (…), le dije: Rubén no me pegues, te voy a pagar, cuánto cuesta y él me respondió: tu no me puedes pagar porque cuesta 100 bolivianos”, relata la carta.

Rubén gustaba mucho de la noche, la bebida, las mujeres y el despilfarro. Al verse descubierto de una relación extramarital, golpeó a su esposa hasta que le dejó varias cicatrices, incluso en el rostro.

“He visto una foto de él con una chica, abrazado, se lo mostré a su hermana Santusa, y ella no dijo nada, solo se sorprendió y esa noche el Rubén se había tomado y me dijo trae mi celular y se dio cuenta de que he leído, y me pegó. Al día siguiente, su papá vio que estaba toda pegada y le dijo: Rubén ¿por qué le has pegado?, no la quiero ver así, anda a comprar una crema”.

Las agresiones físicas y verbales se transformaron en abusos sexuales porque Rubén obligaba a su esposa a tener intimidad, si ella se negaba la golpeada.

“Siempre me pellizcaba (…), me mordió de mi brazo, yo me aguanté, todo ese tiempo siempre me abusaba, me decía haremos el amor y yo no quería, (…) por ahí de vuelta (quedo) embarazada y tú de vuelta te vas a negar, (pero luego) me pellizcó, me mordió el brazo y me abusó”, relató Viviana.

Sus dos hijos le escriben a diario y le piden que vuelva

Pese a que Viviana está en estado de coma desde hace 10 días, sus hijos, de ocho y cuatro años, le escriben todos los días a su Whatsapp y le piden que se recupere pronto porque la esperan en casa.

La joven madre está en terapia intensiva, conectada a un respirador que evita una posible neumonía.

Los golpes de su marido, quien está detenido preventivamente en el penal de San Pedro por tentativa de feminicidio, por poco la matan.

El diagnóstico no es muy alentador porque sufre de un traumatismo severo en la cabeza, falla renal, hematomas y otras lesiones.

Sus familiares aseguran que está agonizando y que la probabilidad de que muera es del 95%.

Sus parientes pidieron ayuda de la ciudadanía porque a diario deben cancelar Bs 5.000 por la terapia intensiva, lo que elevó la deuda a casi Bs 100.000, tomando en cuenta los medicamentos que requiere Viviana.

La cuenta bancaria para ayudarla es 4067762012 del Banco Mercantil Santa Cruz a nombre de Gonzalo Ademar Mallque Quispe.