Cívicos, políticos de derecha y opositores, bajo la supuesta defensa de la democracia, tratan de generar nuevamente convulsión en el país. Intentan repetir su fórmula golpista aplicada en 2019, cuando junto con algunos militares y policías tomaron a la fuerza el Gobierno luego de obligar a renunciar a un presidente electo constitucionalmente.

El verdadero objetivo detrás de este hecho es dejar impunes a los autores de este quiebre democrático, luego de que se comprobara que la derecha asumió el poder a la fuerza y sin respetar la sucesión. Como ahora, esa vez amenazaban con paros, conflictos, enfrentamientos y otras medidas apoyadas por algunos sectores acomodados de la población.

“Focalizan todos sus esfuerzos en entorpecer el camino a la reactivación económica; quieren que en algún momento la gente crea que la crisis social y económica, que ellos generan, es culpa del Gobierno nacional. De esa manera piensan facilitar la desestabilización y, eventualmente, el desalojo del presidente Arce de la presidencia”, advirtió al respecto el vocero presidencial Jorge Richter.

“Las personas que han masacrado, los responsables de que se haya roto el orden institucional de repente ahora, hechos a los angelitos, sin defensa legal posible, a lo que recurren es a operaciones políticas. Ése es el paro que están tratando de llevar adelante. Es un paro que no tiene ninguna reivindicación social por detrás, que grita a los cuatro vientos que quiere impunidad, que después de haber cometido delitos no quieren que se les investigue, que se les procese”, dijo también al respecto el canciller Rogelio Mayta.

El paro cívico es convocado por Fernando Camacho, actual gobernador de Santa Cruz, quien fue uno de los principales artífices del golpe que hizo que Jeanine Añez asuma, mediante un gobierno de facto, la silla presidencial. Él mismo confesó que su padre coordinó con militares y policías durante su estadía en La Paz.

Ambos, padre e hijo, están citados para declarar, pero mediante algunas chicanerías jurídicas lograron postergar este proceso y al verse acorralados, porque seguramente saben que puede haber evidencias que demuestren su culpabilidad en estos hechos, decidieron denunciar supuesta persecución política y afilaron nuevamente sus lenguas para hacer creer a algunos bolivianos que deben salir a las calles, pese a los factores negativos de la medida.

Según estimaciones, se generará una pérdida económica de Bs 6 millones sólo en el sector aéreo y transporte terrestre. Mientras que, a nivel general, en un solo día de paro Santa Cruz perderá más de $us 32 millones, y en todo el país $us 112 millones, por lo que varios sectores decidieron no acatar la medida, ya que luego de las pérdidas económicas producidas por la pandemia y la mala administración de Añez y sus allegados, los bolivianos necesitan trabajar, no tienen tiempo para volver a paralizar el país, como ocurrió hace dos años.

De esta manera, Camacho solamente busca que no se los juzgue por sus delitos; y si para esto es necesario movilizar a sectores radicales, buscar violencia, enfrentamientos y detener las actividades económicas, no dudará en hacerlo, pues es apoyado por actores como Carlos Mesa, Jorge Quiroga y otros que también fueron partícipes del golpe, éstos ahora apoyan al Gobernador para impedir que también les toque el mismo escenario.

Queda esperar que la población se dedique a trabajar y no se deje engañar nuevamente por discursos falsos que sólo perjudican a la mayoría de los bolivianos.

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