Así como ocurrió con el Gobierno de México, la presencia del expresidente Evo Morales comienza a ponerse incómoda para Argentina. No solo eso, su estadía en el vecino país amenaza con convertirse en tóxica, según vaticinó el exmandatario Jorge Tuto Quiroga.

Uno de los indicadores más recientes de esa toxicidad se evidenció con el llamado que hizo EEUU para que Argentina “sea un buen vecino al apoyar la democracia boliviana y llamamos a la Administración de Alberto Fernández a trabajar para garantizar que Morales no abuse de su estatus en Argentina”, explicaron fuentes diplomáticas citadas por la agencia EFE y el periódico El Comercio.

Al respecto, Quiroga alertó de que “más temprano que tarde Evo Morales va a ser un invitado tóxico que va a apestar y que a la Argentina le va a costar”. 

“(Argentina) requiere más de 100.000 millones de dólares, requiere comercio con Brasil y cuando llega el invierno requiere gas boliviano.

Tendrán que escoger si quieren reinserción financiera para Argentina, comercio con Brasil, gas boliviano o si quieren seguir apañando a Morales”, advirtió el exgobernante Jorge Quiroga.

Para el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, la presencia de Morales en Argentina representa un “serio problema” para ese país. “Yo creo que el problema lo tiene el Gobierno de Argentina, que está permitiendo hacer política a un desesperado refugiado, que busca protagonismo (…). Ellos (el Gobierno de Argentina) son los que se afectan, a nosotros nos tiene sin cuidado”, afirmó.