Con aspavientos, hace unos días, autoridades de la universidad Gabriel René Moreno, atendiendo un requerimiento de su dirigencia cívica, presentaron al Órgano Ejecutivo una propuesta de realización del Censo Nacional de Población y Vivienda que, supuestamente, reflejaría la posición del departamento de Santa Cruz o, cuando menos, de sus organizaciones cívicas, al respecto.

No se puede negar que generó expectativa, pues viniendo de una casa de estudios superiores, y considerando que se pretendía convertir en la voz de un departamento, podría tratarse de un documento sólido, serio, técnico y alejado de todo interés político, que proponga realmente una forma de hacer el Censo con todas las exigencias y estándares requeridos.

Pero fue más la cáscara que las nueces. La propuesta es incompleta, está obviamente politizada porque en realidad es ese su interés principal y carece de sustento técnico y solo será utilizada como bandera para justificar su cabildo convocado para mañana viernes y desde allí provocar acciones, a nombre del pueblo cruceño, destinadas a desestabilizar al Gobierno, generar intranquilidad a la población, atentar contra la economía del país, de la región y especialmente de quienes se ganan el sustento de manera diaria.

Resulta incomprensible que una Gobernación, la de Santa Cruz, tenga una posición diferente a las otras ocho gobernaciones y se crea dueña de la verdad en la materia y ni siquiera consulte el criterio de las demás. Y que esta misma Gobernación, junto a la universidad pública de ese departamento, deseche la opinión y los elementos técnicos esgrimidos por el resto de las universidades públicas del país. Podría considerarse hasta una falta de respeto hacia ellas.

Pero no solo se encuentran en contra de gobernaciones y universidades, sino también de la totalidad de municipios del país, urbanos y rurales, a los cuales no solo no los han tomado en cuenta en su discusión ni elaboración de su propuesta, sino que desconocen, con un aire inaceptable de autosuficiencia, que solo ellos tienen la razón en este tema.

Cuando el ilustre hidalgo de La Mancha pretendía enfrentarse con los molinos de viento, claramente mostraba desajustes mentales. Cuando un gobernador, secundado por un dirigente cívico y un rector universitario desmerecen y desconocen la opinión y el trabajo del resto de gobernadores, rectores y alcaldes de todo el país, algo malo está sucediendo en las mentes de estos caballeros de capa y espada.

Sus objetivos no son precisamente lograr un censo en una determinada fecha, elegida a su capricho, eso salta a la vista. Sus objetivos son estrictamente sectarios, buscan fines inconfesables, además que utilizan esta supuesta reivindicación cruceña para ocultar su incapacidad en la gestión de la Gobernación, la corrupción en esta y en otras entidades manejadas por esa autodenominada élite cruceña.

Dos hojas no pueden ser una propuesta seria, se parecen mucho a alguna carta de solicitud de renuncia con la que amenazaban tiempo atrás y que querían entregarla personalmente y que dio origen a un golpe de Estado nefasto y sangriento. Los mismos actores, con hechos similares, quieren esconderse detrás de una supuesta demanda que está ya siendo atendida por el Gobierno de manera técnica y que es respaldada por la gran mayoría de los bolivianos a través de sus instituciones democráticas, alcaldía, universidades y gobernaciones.