Según datos de la ATT, del 20,72% que representan los jóvenes en edad de estudio (entre 15 y 24 años) en el total de la población, el 31% alega no conectarse porque: no existe el servicio en su barrio, no tiene equipos para conectarse y no sabe usar internet. (Foto: Internet).

Jorge Castel / Bolivia Digital

Un informe publicado por la Unesco indica que 706 millones de estudiantes inscritos en el colegio no cuentan con internet en sus casas para garantizar la continuidad de la enseñanza durante la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Las cifras fueron recopiladas por el Equipo de Trabajo sobre Docentes, una alianza internacional coordinada por la Unesco, sobre la base de los datos del Instituto de Estadística de este organismo internacional y de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

La situación no es diferente en Bolivia, aquí parte de los 2.870.794 estudiantes que iniciaron clases en febrero en los niveles inicial, primario y secundario se verán perjudicados por la falta de acceso a internet para ingresar a contenidos.

“La situación es difícil para los estudiantes, no muchos tienen computadora y menos la conexión a internet, ya sea por la zona donde viven o el nivel socioeconómico. La situación se salvó en algunos casos con el celular, pero a medias, porque no todos tienen los megas disponibles”, explicó Israel Lahor, técnico educativo del Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativas (Cebiae).

“Estas desigualdades constituyen una verdadera amenaza para la continuidad del aprendizaje en un momento en que se produce un trastorno educativo sin precedentes”, dijo Stefania Giannini, subdirectora general de Educación de la Unesco.

Según Lahor, la situación de la educación a distancia funciona mejor en las universidades de Bolivia, ya que este tipo de capacitación fue preparada con anterioridad y ya estuvo bien pensada y establecida hace años.

La Unesco establece que este año al menos 1.500 millones de estudiantes y 63 millones de docentes de enseñanza primaria y secundaria “se ven afectados por el trastorno sin precedentes causado por la pandemia”.

En Bolivia, otro estudio denominado “Juventudes TIC”, auspiciado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y elaborado por la Agencia del Gobierno Electrónico y Tecnologías de la Información y Comunicación (Agetic), indica que a septiembre de 2018, el país contaba con 11.440.000 líneas móviles —cantidad casi similar a la población boliviana—, las cuales se encuentran en los departamentos del eje central: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba (76%).

Respecto a la cantidad de conexiones a internet registradas en Bolivia entre 2005 y septiembre de 2018, los datos de la ATT muestran un crecimiento que, si bien no es igual al de las líneas móviles, presenta un comportamiento similar que alcanza un total de 9.600.000 en 2018 en el eje central.

El mismo estudio concluye que del 20,72% que representan los jóvenes en edad de estudio (entre 15 y 24 años) en el total de la población, el 31% alega no conectarse porque: no existe el servicio en su barrio, no tiene equipos para conectarse y no sabe usar internet.

¿Entonces qué hacer ante esta situación? “Hay que hacer un diagnóstico psicoemotivo al estudiante, otro es hacer un diagnóstico educativo de cuánto se ha retrasado y perdido el ritmo de aprendizaje para tener un escenario más concreto; luego el siguiente paso será hacer una nivelación (a los que tenían desventaja), a fin de que puedan alcanzar a aquellos que mantuvieron medianamente en casa el ritmo de aprendizaje, para partir de un mismo punto y el proceso sea conjunto”, recomienda Lahor.

El educador indicó que luego corresponde, de parte de los colegios, hacer adecuaciones curriculares, ajustar los contenidos, ver cuánto se puede avanzar y qué tipo de objetivos se persiguen. “A esto se podría reforzar con teleeducación, radioeducación, educación a distancia, para que el proceso sea más dinámico; la idea no es sobrecargar”, puntualizó Lahor.