Especial 4 F1

 

Fernando Del Carpio/Bolivia – Edición impresa

Después de lo sucedido el 20 de octubre, cuando “el cómputo fue caótico”  y ante la realización de nuevas elecciones en 2020, una de las principales recomendaciones de la Misión Técnica de Expertas Electorales de la Unión Europea (UE) es “asegurar que la transmisión de resultados preliminares se haga pública desde el inicio del proceso y sin interrupciones hasta que los resultados estén lo más cerca posible del cien por ciento”.

Dicha recomendación está incluida en el informe final de la misión técnica integrada por la española Idoia Aranceta y la británica Rebeca Cox, que estuvieron en el país desde el 22 de septiembre hasta el 12 de noviembre.

En el documento entregado a los medios el 20 de diciembre, la misión considera que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) “debería emitir una instrucción sobre el procedimiento de revisión de las actas electorales a nivel de los Tribunales Electorales Departamentales (TED) y el TSE”.

Sin embargo, advierte que “es necesario especificar quién puede hacer modificaciones, que estas sean reflejadas en la observación del acta y que se anule cualquier acta que incurra en alguna de las causales de anulación establecidas por la ley”.

Para la UE, “la posibilidad de un recuento de votos incrementaría la confianza en el proceso de cómputo”, aunque para hacerlo se tendría que modificar la normativa vigente.

Además de ello, la misión propone que “el TSE y los TED deberían cumplir con su deber legal de monitorear no solo los límites de tiempo y espacio de la publicidad electoral (pagada y gratuita) en los medios de comunicación, sino también el contenido”.

En cuanto a “la jurisdicción de los jueces electorales, podría limitarse a casos menores como las faltas por consumo de alcohol. Los casos más graves, como el abuso de los recursos del Estado, deberían ser decididos por los TED, con un recurso de apelación ante el TSE”.

El TSE y el TREP

La misión técnica de la UE señala que el TSE inicialmente tenía previsto hacer conocer los datos de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) a las 20.00 del 20 de octubre, con alrededor del 80% de los resultados, pero que era un “porcentaje insuficiente para ofrecer una predicción precisa y podría dar lugar a confusión”.

El TSE consideró este aspecto y “los días 9 y 10 de octubre comunicó a los medios y a los partidos políticos que los resultados preliminares se publicarían en dos tramos: el primero a las 20.00 horas con el 80%, y el segundo a medianoche con alrededor del 90% de los resultados. Al día siguiente, el TREP continuaría publicando hasta alcanzar casi el 100%”.

“A las 19.40 de la noche de las elecciones, el TSE anunció resultados preliminares parciales con el 83,8% de los votos procesados en el sistema TREP (…). Estos resultados mostraron que Evo Morales del MAS lideraba con un 45,71%. En segundo lugar aparecía Carlos Mesa de CC con un 37,84%, una diferencia de 7,87%”.

Después de ese primer informe, el TSE ordenó, sin dar ninguna explicación, la interrupción del TREP y estallaron las protestas en varias ciudades del país que derivaron en la quema de los TED.

Además, como dice el informe, “la reanudación del TREP sin haber mostrado el progreso de los resultados desde el 83 por ciento en la noche del domingo hasta el 95 por ciento en la noche del lunes, combinada con la victoria de Morales en primera vuelta, generó enormes sospechas y protestas”.

En ese contexto, la OEA emitió una declaración en la que expresó su preocupación por el drástico cambio en los resultados del TREP.

A esa situación se sumó la renuncia del vicepresidente del TSE, Antonio Costas, el 22 de octubre, por “la decisión imprudente de detener los resultados del TREP en la noche electoral había desacreditado todo el proceso electoral y causado conflictos sociales innecesarios”.

El TSE dio a conocer los resultados oficiales el viernes 25 de octubre, con el 47,08% de los votos para Morales y el 36,51% para Mesa, declarando a Morales ganador en primera vuelta con una diferencia del 10,57% respecto a Mesa.

En resumen, la UE concluye: “El proceso de cómputo fue caótico y pareció deberse al empeño del TSE de proclamar los resultados presidenciales lo antes posible, independientemente de que hubiera errores e irregularidades. Las sospechas de fraude desencadenaron protestas en todos los departamentos y estalló la violencia en algunas zonas del país”.

“Evo Morales era reacio a renunciar al poder”

La Misión Técnica de Expertas Electorales de la Unión Europea (UE) señala en su informe final que en Bolivia, mucho antes de las elecciones generales del 20 de octubre, “había una percepción generalizada de que (Evo) Morales era reacio a renunciar al poder”. 

En ese marco, las denuncias de fraude —mucho antes de que los bolivianos acudan a las urnas— eran persistentes y “la confianza en la imparcialidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE) fue muy baja, al ser percibido como una institución sujeta al control político”.

Además, para la misión de la UE “el TSE hizo poco por restablecer la confianza: no adoptó medidas contra el flagrante uso ilícito de los recursos del Estado durante la campaña, bloqueó la publicación de una encuesta de opinión desfavorable para Morales, y se demoró en explicar los incrementos inusuales del padrón nacional y de países donde tradicionalmente el MAS tiene mayor apoyo”.

En otra parte del resumen, el documento indica: “En el último año, se produjeron abundantes renuncias y despidos, incluyendo a tres vocales y altos cargos del TSE, lo que incrementó la sensación de una progresiva politización y pérdida de capacidad técnica del TSE”.

Efectivamente, en octubre de 2018, José Luis Exeni, vicepresidente, dimitió por motivos de salud; luego Katia Uriona, presidenta, y la vocal Dunia Sandoval, en enero de 2019, renunciaron a sus cargos por desavenencias en la sala plena.