Una encuesta hecha por Game Changer-Ipsos entre empresarios bolivianos y latinoamericanos reveló que una mayoría de ellos teme que la recuperación de la economía boliviana demore más tiempo que la de otros países de la región.

El resultado dice que 74% de los consultados creen que Bolivia tomará dos o tres años y quizá más para recuperarse, solo 17% cree que sería en un año y apenas 2% que sería en los próximos meses.

Aquellos que parecen tener mejor información entre los encuestados son los que suman 36%, para quienes la recuperación de la economía boliviana será más larga, que durará más de dos o tres años, siempre que se hagan bien las cosas.

Estos analistas seguramente están enterados de que Bolivia ha sido víctima, en realidad, de dos pandemias: la del masismo corrupto y malversador y la del virus que ahora agobia a todo el mundo.

La pandemia del masismo se ensañó con la economía, a tal punto que la dejó destrozada en cada una de las actividades, algunas de las cuales no tienen ninguna esperanza de recuperación.

La empresa “estratégica” YPFB fue dejada por la pandemia masista en situación de quiebra, convertida en una empresa especializada en importar gasolina y diésel, una labor que en estos días ha dejado de cumplir debido a la nueva pandemia, que ha paralizado todas las actividades. En este momento, la producción de gas apenas abastece los compromisos mínimos de exportación y el mercado interno.

La minería está convertida en cadáver insepulto debido a que la pandemia masista eliminó la política de las “concesiones” para entregar a los corruptos de su partido la posibilidad de extorsionar a los empresarios. Solo los ladrones de mineral y algunas cooperativas estaban con posibilidades de operar.

El año pasado, solo la minería del oro estuvo activa y con utilidades, pero se concentra en empresas conformadas por “cooperativas” asociadas con ciudadanos chinos que operan en los ríos del Amazonas y envenenan las aguas con mercurio, según dice el ingeniero Jorge Espinoza.

Las empresas constructoras tenían cuentas impagas de parte del gobierno por Bs 700 millones en noviembre pasado, cuando el cabecilla de la pandemia masista decidió huir del país. Ahora han anunciado que pierden Bs 3.000 millones en un solo mes debido a la parálisis de la economía.

El agro boliviano no creció en los años de la bonanza porque la pandemia masista creó un sistema de extorsión muy eficiente, llamado FES, que frenó las inversiones, mientras países como Paraguay o Uruguay tenían grandes avances en sus cultivos.

La pandemia masista copió el modelo de Venezuela, un país que sufrió la pandemia chavista que ha producido la paradoja del siglo: el país con los mayores yacimientos de petróleo del mundo no tiene gasolina para el consumo interno. La producción de petróleo de Venezuela es ahora de 6.000 barriles por día. La pandemia castrista ha destruido la economía de ese país durante 60 años y ha convertido a sus ciudadanos en piltrafas.

Por lo tanto, tienen razón los expertos que respondieron a aquella encuesta. Bolivia va a demorar mucho en recuperarse porque ha sufrido el ataque de dos pandemias seguidas, casi sincronizadas.

A una la han sacado a patadas y a la otra la están enfrentando.