Redacción Central /

Durante toda la presentación del informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), las víctimas de las masacres de Senkata y Sacaba, presentes en el acto, no dejaron de gritar “¡justicia!” y derramaron lágrimas de dolor por la pérdida de las 38 personas, en su mayoría jóvenes, que fallecieron por impactos de bala en las violentas represiones en noviembre de 2019.

Con mucha expectativa escucharon el informe de los expertos, las recomendaciones y fundamentalmente los compromisos hechos por el presidente Luis Arce. Luego de concluido el acto, muchas de las víctimas se abrazaron y demostraron su satisfacción por el informe, aunque no les devuelva a sus seres queridos.

Los familiares de los fallecidos, detenidos y algunos heridos, en el acto de presentación del informe final del GIEI, demostraron su satisfacción y aseguraron que a partir de ello buscarán justicia para que los responsables materiales e intelectuales de las masacres de 2019 vayan a la cárcel.

“Ni olvido ni perdón. Los muertos no se reviven”; “No es venganza, es justicia”; “No fue fraude, fue golpe”; “Memoria, verdad y justicia”; “Sacaba y Senkata no se olvidan”, se leía en varios panfletos, elaborados con marcadores, cartulina y papel.

Gloria Quisbert, la presidenta de la Asociación de Víctimas de Senkata, durante el acto de presentación del informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) lamentó, entre lágrimas, cómo ni a Jeanine Añez ni a Arturo Murillo les tembló el corazón al firmar el Decreto Supremo 4078 para reprimir las movilizaciones de 2019. Exigió justicia por las muertes en Senkata (El Alto) y Sacaba (Cochabamba).

“Así como yo, docenas de familias sufrieron la pérdida de sus seres queridos producto de la represión estatal del gobierno de Jeanine Añez y más este señor Arturo Murillo, que en ese momento no le ha temblado el corazón para firmar este Decreto 4078”, recordó Quisbert, entre lágrimas, durante su intervención en la presentación del informe final del GIEI-Bolivia.

Quisbert perdió a su hermano, quien murió durante la represión de efectivos policiales y militares en Senkata. Lamentó que en el gobierno de facto de Jeanine Añez se hayan vulnerado los derechos de las familias bolivianas, dejando luto y dolor.

Los familiares de las víctimas de las masacres narraron con notable emoción los sucesos de los que fueron víctimas durante el régimen de facto de Añez. Agradecieron a los investigadores por su informe y consideran que este estudio marcará su rumbo en búsqueda de justicia.

Ismael Marquina

El policía que se rehusó a amotinarse en noviembre de 2019.

Ismael Marquina, el policía que se rehusó a amotinarse en noviembre de 2019 y que fue dado de baja y encarcelado injustamente un año en la cárcel por delitos que no se pudieron comprobar hasta ahora, contó que ese tiempo fue el peor que vivió como persona, porque fue humillado y golpeado brutalmente por su propios camaradas.

Anunció que el 29 de agosto tiene un juicio oral y espera ahí obtener su libertad.

“Le voy a demostrar al país entero que yo soy inocente con una sentencia absolutoria y previo a eso pediré que se restituyan todos mis derechos que violaron, porque no existen pruebas que me incriminen en sus acusaciones infundadas y montadas del gobierno de facto de Jeanine Añez”, expresó.

Ayven Huaranca

Enfermero que salvó vidas durante la masacre.

Ayven Huaranca, el enfermero que fue enviado a la cárcel por salvar vidas en la masacre de Senkata (El Alto) en noviembre de 2019, fue el único que salvó muchas vidas y vio morir a varias personas en sus brazos. Ante esa situación, lo acusaron de terrorista, cuando lo único que hizo fue ayudar a las personas en su calidad de enfermero.

“He estado en la cárcel (donde) he sido torturado, maltratado totalmente. (Pero ahora) doy gracias a Dios porque el día de ayer, con lágrimas, (le) he dicho a mucha gente que mi juicio se terminó, no demostraron pruebas”, relató.

Añadió que muchos de los presos políticos del gobierno de facto de Jeanine Añez atravesaron “una muerte civil”, no podían trabajar ni desarrollar actividades, “pero ahora el informe del GIEI es una esperanza en la búsqueda de justicia para salir con la frente en alto al extranjero para seguir capacitándose para ayudar a la gente”.

Frida Conde

Perdió a su hermano Percy Conde Noguera, con siete impactos de bala en Pedregal, en la zona Sur, La Paz.

Con lágrimas en los ojos, la señora Frida Conde, quien perdió a su hermano de nombre Percy Romer Conde Noguera, con siete impactos de bala en Pedregal, en la zona Sur de la ciudad de La Paz, narró que le dispararon a quemarropa y murió instantáneamente y dejo en la orfandad a sus tres hijos y a su esposa.

“Sé que no me devolverán a mi hermano, pero por lo menos muchas de las víctimas y yo en particular me quedo tranquila porque sé que se hizo justicia”, indicó.

Todo ocurrió el 11 de noviembre de 2019, mientras se desataba la represión militar y policial en la zona. Los uniformados tocaron las puertas de las viviendas y salió Percy Conde y es ahí donde recibe los impactos de bala a quemarropa.

Gregoria Siles

Madre de Omar Calle de 25 años, quien falleció en Huayllani.

Gregoria Siles, madre de Omar Calle de 25 años, recordó entre sollozos cómo a su hijo, mientras se encontraba ese 15 de noviembre en las movilizaciones en el puente de Huayllani-Sacaba, esperando que los policías y militares les dejen pasar a Cochabamba, le dispararon por la espalda. La bala destrozó uno de sus pulmones y el corazón.

“Estaba gritando ‘marcha pacífica, queremos pasar a Cochabamba’ y ahí lo mataron en la espalda con un disparo mientras estaba escapando, la bala le llegó directo al corazón. Tenía un hijito, ahora quedó huérfano”, dijo la progenitora entre lágrimas.

Clamó justicia y que los responsables de las muertes en Senkata y Huayllani sean castigados con todo el rigor de la ley. Mencionó como responsables a la exsenadora Jeanine Añez, al exministro de Gobierno Arturo Murillo, al excívico cruceño y actual gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y al exministro de Defensa Fernando López.

Vanessa Veizaga

Representante de Cofadena Santa Cruz. Sus dos hermanos fueron víctimas de la violencia y el odio de la Unión Juvenil Cruceñista.

Vanessa Veizaga, representante de Cofadena Santa Cruz, con la voz entrecortada y lágrimas, relató que sus hermanos Sergio y River ya no son los mismos, puesto que el mayor aún tiene las balas en su organismo y si es sometido a una cirugía, podría quedar lisiado de por vida.

Entretanto su hermano River atraviesa problemas psicológicos porque pese a ser abogado no puede ejercer por las secuelas que le dejaron los vejámenes y maltratos sin piedad por parte de los llamados Unión Juvenil Cruceñista

Contó que ese octubre de 2019 Cofadena se levantó en un cabildo exigiendo la libre locomoción y el derecho al trabajo, pero los miembros de la Unión Juvenil Cruceñista en represión a las movilizaciones pacíficas que se desarrollaban fueron a atacar a los vecinos y a quemar sus casas.

“La Unión Juvenil Cruceñista nos atacó y persiguió a todos los dirigentes, disparó a quemarropa a mis hermanos. Atacaron el barrio y generaron temor incluso en los propios niños, que fueron resguardados en un coliseo militar”, dijo.

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