Hace 197 años, un 6 de agosto como hoy, en la Casa de la Libertad, en la ciudad hoy denominada Sucre, se suscribía el Acta de la Independencia de Bolivia, liberando a este territorio, conocido también como Alto Perú o Collasuyo, del yugo económico y político de la Corona Española.

Después de más de quince años de lucha, finalmente las provincias altoperuanas lograron vencer y obtuvieron la capitulación de los realistas, vencerlos militarmente e iniciar la construcción de un nuevo Estado. Se iniciaba así una nueva etapa de la historia de nuestra patria, de nuestro pueblo.

Durante más de 180 años, las élites que gobernaron el país hicieron de todo, como enriquecerse con los recursos de nuestra tierra; pero absolutamente nada para construir una verdadera patria, postergando de manera sistemática y constante a los sectores mayoritarios del país, a los dueños de este territorio, les negaron la integración a la nación, a lo que denominaron República.

Durante ese largo periodo, más de siglo y medio, caracterizado por la inestabilidad política y económica, golpes militares, pobreza, inflación, Bolivia fue considerado como el país más pobre del continente, ignorados por el mundo, postergados por nuestros propios gobernantes y sumidos en el subdesarrollo y la dependencia. En este escenario fuimos fácil presa de la explotación irracional de nuestros recursos naturales y de nuestra fuerza de trabajo.

Hoy Bolivia tiene un horizonte, pero ya no solo es de esperanza, pues camina por una senda de progreso, de soberanía y dignidad.

El Estado Plurinacional de Bolivia ahora sí representa y está integrado por todos los bolivianos y todas las bolivianas, sin distinciones de credo, color de piel, idioma, situación económica o profesión. Los bolivianos vivimos un nuevo tiempo de fraternidad en busca del Vivir Bien.

Aún queda mucho por hacer, pero ya estamos haciendo historia. Nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo es estudiado en los principales centros de investigación en el mundo y es envidiado por muchas naciones que hoy atraviesan profundas crisis económicas como resultado de la pandemia, la guerra y otros factores.

Pero, además, Bolivia está empezando a despegar (después del nefasto periodo golpista) hacia la industrialización, la soberanía alimentaria, la consolidación plena de la bolivianización y la sustitución de importaciones. Todo ello nos permite ver el presente y el futuro con alegría, con confianza y con la seguridad de que estamos recorriendo el camino correcto.

Ese es el mejor homenaje a la patria, trabajar por ella y por todos sus hijos, sin distinción de ninguna naturaleza, todos los bolivianos del campo y de la ciudad apostamos por el cambio y pese a todos los contratiempos, internos y externos, pese a todos los intentos de interrumpirlo, de retroceder y retornar al oprobioso pasado, logramos mantenernos firmes y vigilantes, combatientes por legar a las nuevas generaciones una patria mejor, digna, independiente y soberana.

Levantemos nuestras voces al unísono para saludar a nuestra patria en este aniversario. ¡Viva Bolivia!